Nada que perder
Finalmente, el lunes fui al psiquiatra que me recomendaron. Por primera vez, decidido a tomarme lo que fuera por tal de resolver los altibajos anímicos que era imposibles de atajar con psicólogos, mentalización positiva, relajación, viajes y demás hierbas (que también las he tomado). De cabeza a la farmacología. Ya era insoportable vivir. Según el galeno no soy bipolar sino distímico, que suena menos guay pero es más leve. No me cobró nada (!). El miércoles me extendieron la receta, y a por ellos. Serotonina y conexiones neuronales y tal, pues a ver qué pasa.
Durante el primer día tuve los efectos secundarios que ya recordaba de otras veces que había tomado algo en mi infancia, supongo que los ingredientes deben ser muy parecidos. Un leve nerviosismo físico, propensión a bostezar (no es broma) y contracción de algunos músculos corporales si no lo paraba. Por fortuna, dejar de bostezar no es un esfuerzo que requiera demasiado empeño.
Otro detalle que me dejó sorprendidísimo: dormí mejor, mucho mejor, aunque no lo percibía como tal por la costumbre. Siempre me levantaba con cierto malestar físico (principalmente articular), con la sensación de haber apretado los dientes (o haberlos empujado unos con otros), y después de dormir unas 9-10 horas. Tampoco era tremendo, y lo llevaba bien. Pero ahora me despierto más relajado y con sensación real de descanso, después de sólo 6 horas, y sin dolores ni molestias. No recuerdo cuando dormía así de bien. Bueno, una sorpresa grata.
Y, curiosamente, cierta sensación de euforia. Pensé que era debido al alivio momentáneo, pero en los días siguientes se ha demostrado que no: es estable. Vivo un equilibrio y una vitalidad espontánea que (después de la sorpresa inicial del primer día) no desaparecen. No recuerdo una firmeza mental así desde hacía años. No me siento el rey del mambo, pero sí con energía para acometer cualquier empresa.
Solo espero no generar adicción a los medicamentos, y que en los próximos días el organismo no se acostumbre a la dosis y vuelva a los vicios anteriores (base de toda drogodependencia).
El problema ahora viene del tiempo libre generado. No necesito dormir tanto como antes, y mi cabeza está mejor predispuesta a ordenarse y activarse. Necesita actividad, pero apenas conozco gente todavía, y cualquier actividad delante de una pantalla me acaba provocando dolores de cabeza si me excedo. Ahora mismo noto la tensión en mi cabeza, y sé que se me pasaría con distracción y actividad externa, me falta diversificación que no pase por una pantalla de ordenador (noto que no veo bien, ligeramente indefinido; y no es miopía ni hipermetropía, pues de cerca y lejos no tengo problemas).
Así que finalmente me apuntaré a la carrerita on-line que estudiaba hacer, y a un cursito presencial de 3 meses, subvencionado por el INEM balear, donde espero que me seleccionen. Lo primero es free-lance y el segundo por las tardes, así que si me sale un curro podré compatibilizar ambas cosas. Y si no, al menos voy haciendo cursitos por las mañanas (los hay de una semana), me entretengo, conozco gente, y acumulo certificados para empapelar la habitación (y de paso, acumular méritos para opos si un día lo consigo). Veremos cómo se me da volver a estudiar, o mejor dicho aprender a hacerlo.
La sociabilidad es otro tema. Sigo siendo igual de poco sociable que antes, y sintonizo con muy poca gente. Intento mentalizarme de que no es necesario contactar sólo con gente similar a mi, y que hable mi mismo lenguaje, que puede ser enriquecedor; pero de momento es imposible. Ya lograré dar ese paso, intuyo que puedo hacerlo.
Sigo sintiéndome solo, aunque la soledad bien llevada es fenomenal y no se siente como tal. Las frustraciones sentimentales siguen estabdo ahí, aunque ahora como testigos de un pasado reciente, y presentes por no haber un futuro sentimental que permita por fin pasar página -un clavo saca otro clavo-.
Quizá no es mucho, pero son proyectos. No veo el vacío absoluto delante mío.
Quedan 21 días para acabar el mes. Si el balance es positivo a final de mes, me quedo. De momento, lo vivido me cunde.
Durante el primer día tuve los efectos secundarios que ya recordaba de otras veces que había tomado algo en mi infancia, supongo que los ingredientes deben ser muy parecidos. Un leve nerviosismo físico, propensión a bostezar (no es broma) y contracción de algunos músculos corporales si no lo paraba. Por fortuna, dejar de bostezar no es un esfuerzo que requiera demasiado empeño.
Otro detalle que me dejó sorprendidísimo: dormí mejor, mucho mejor, aunque no lo percibía como tal por la costumbre. Siempre me levantaba con cierto malestar físico (principalmente articular), con la sensación de haber apretado los dientes (o haberlos empujado unos con otros), y después de dormir unas 9-10 horas. Tampoco era tremendo, y lo llevaba bien. Pero ahora me despierto más relajado y con sensación real de descanso, después de sólo 6 horas, y sin dolores ni molestias. No recuerdo cuando dormía así de bien. Bueno, una sorpresa grata.
Y, curiosamente, cierta sensación de euforia. Pensé que era debido al alivio momentáneo, pero en los días siguientes se ha demostrado que no: es estable. Vivo un equilibrio y una vitalidad espontánea que (después de la sorpresa inicial del primer día) no desaparecen. No recuerdo una firmeza mental así desde hacía años. No me siento el rey del mambo, pero sí con energía para acometer cualquier empresa.
Solo espero no generar adicción a los medicamentos, y que en los próximos días el organismo no se acostumbre a la dosis y vuelva a los vicios anteriores (base de toda drogodependencia).
El problema ahora viene del tiempo libre generado. No necesito dormir tanto como antes, y mi cabeza está mejor predispuesta a ordenarse y activarse. Necesita actividad, pero apenas conozco gente todavía, y cualquier actividad delante de una pantalla me acaba provocando dolores de cabeza si me excedo. Ahora mismo noto la tensión en mi cabeza, y sé que se me pasaría con distracción y actividad externa, me falta diversificación que no pase por una pantalla de ordenador (noto que no veo bien, ligeramente indefinido; y no es miopía ni hipermetropía, pues de cerca y lejos no tengo problemas).
Así que finalmente me apuntaré a la carrerita on-line que estudiaba hacer, y a un cursito presencial de 3 meses, subvencionado por el INEM balear, donde espero que me seleccionen. Lo primero es free-lance y el segundo por las tardes, así que si me sale un curro podré compatibilizar ambas cosas. Y si no, al menos voy haciendo cursitos por las mañanas (los hay de una semana), me entretengo, conozco gente, y acumulo certificados para empapelar la habitación (y de paso, acumular méritos para opos si un día lo consigo). Veremos cómo se me da volver a estudiar, o mejor dicho aprender a hacerlo.
La sociabilidad es otro tema. Sigo siendo igual de poco sociable que antes, y sintonizo con muy poca gente. Intento mentalizarme de que no es necesario contactar sólo con gente similar a mi, y que hable mi mismo lenguaje, que puede ser enriquecedor; pero de momento es imposible. Ya lograré dar ese paso, intuyo que puedo hacerlo.
Sigo sintiéndome solo, aunque la soledad bien llevada es fenomenal y no se siente como tal. Las frustraciones sentimentales siguen estabdo ahí, aunque ahora como testigos de un pasado reciente, y presentes por no haber un futuro sentimental que permita por fin pasar página -un clavo saca otro clavo-.
Quizá no es mucho, pero son proyectos. No veo el vacío absoluto delante mío.
Quedan 21 días para acabar el mes. Si el balance es positivo a final de mes, me quedo. De momento, lo vivido me cunde.
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