03 enero 2008

Madre


Hay una mujer en la vida que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor y algo de ángel por nuestra incansable solicitud de sus cuidados.

Es una mujer que siendo joven, tiene reflexiones de una anciana, y ya en su vejez, sigue trabajando con el vigor de la juventud.

Es una mujer que siendo ignorante, descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es instruida, se acomoda a la simplicidad de los niños.

Es una mujer que siendo pobre se satisface de la sencillez de quienes ama, y siendo rica daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón las heridas de la ingratitud.

Es una mujer que siendo vigorosa, se estremece con el quejido de un niño, y siendo débil, se reviste a veces con la bravura de un león.

Es una mujer que mientras vive, no la sabemos apreciar porque a su lado todos los dolores se nos olvidan, pero, después de muerta, daríamos todo lo que tenemos y todo lo que somos por mirarla un momento, recibir de ella un solo abrazo, o un solo acento de sus labios...

De esta mujer no me exijáis su nombre si no queréis que empape de lágrimas vuestro álbum, porque yo la vi pasar por mi camino.

Cuando crezcan vuestro hijos, leedles esta página, y ellos os dirán que un humilde viajero, ha dejado aquí el retrato de su madre.

Ramón Ángel Jara (1852-1917), Obispo de la Serena-Chile

3 comentarios:

pequenhosaltamontes dijo...

¡Hola, Axque!

Espero que sólo hayas puesto ese texto por gusto, y no por lo que se podría deducir que lo has puesto.

Anyway, es precioso.

Saludos.

Manel dijo...

Hola pequeño Shaolin,

lo puse en un momento de recuerdo, evocando lo que fue hace unos años. Pero que en ocasiones siento muy reciente por su ausencia.

Mirar atrás durante un momento es bueno, para recordar y valorar lo que fuimos y somos. Y luego, mirar adelante como siempre.

(que nadie interprete que me refugio en el pasado, no es eso)

Eli dijo...

Gustav Klimt?
M'encanta!
;-)